24 dic. 2008

Le retour


- ¿Vuelves a casa por Navidad? Como todos los Erasmus, ¿no?
- ...

Pues sí, qué quieres que te diga.
En fin, que sí, que estoy de vuelta. Y no tarda mucho la ciudad-pueblo en empezar a agobiarme. Poco que hacer cada día, poca voluntad y poca diferencia de temperaturas, qué putada. Pero aquí estamos, los colegas de siempre, la familia, los conocidos, los bares, mi vida de siempre, vamos. Qué miedo. Todavía tengo mucho que hacer ahí fuera: cosas que aprender, lugares que ver, gente con la que vivir, etc.
Más de uno me mirará raro pero sí, echo de menos París. Bueno, y la gente con la que vivo. Allí consigo, con mayor o menor esfuerzo, no desesperarme. No le importo nada a la ciudad. Es un poco masoquista lo mío, pues ella me maltrata, pero me gusta creer que puedo plantar batalla. Me crezco. En realidad, París es muy puta y yo intento doblegarla para acabar cabalgándola al grito de : "¿NO ES TRABAJO, VERDAD?".

Aquí, en el planeta de la miel y el ladrillo (cómo no), todo el pescado está vendido. Lo malo de ésta, que te maltrata igual, es que no lo notas. Gana la batalla gracias al tiempo y al tedio. Ya ni siquiera podemos beber en la calle. Perfecto. Menos mal que nos queda la ruta de la caspa. Para quien no la conozca (sólo los círculos más bizarramente selectos tienen acceso) se trata de una actividad socio-cultural que está en pleno desarrollo. La deberían incluir en la campaña de turismo provincial. Sí, lo que oyes. Está todo pensado:

"Venga a visitar los rincones más casposos y cutres de la hostelería guadalajareña" (les encantan los gentilicios, cuanto más difíciles de pronunciar, mejor)
o
"¿Anacronismo? ¿Barroquismo? ¿Mugre? Sí, estás en casa"
o
"Guadalajara, la caspa no sólo está en Jalisco".
o, para la gente cool,
"Caspa: c'est superbe!"



Mientras tanto escucho el "Como en casa" del Tote y me entra un poco de envidia. Tote habla de Sevilla. Algunos sabemos de la cantidad de cosas insoportables, molestas y vergonzosas que hay là-bas. Aún así, se puede soportar: tiene contrapartida positiva. Me recuerda a mi compañera. Ella, antes de París, vivía en Sevilla. Lo adora. Al igual que Tote, ve mucha mierda que no le gusta, pero se le nota: está muy agusto en esa ciudad. En sus bares, sus plazas, en las noches en vela, los viajes en bicicleta, la facultad, la Alameda, el Funclub, el calor, el piso de estudiantes...
- Veinte grados hacía cuando llegué, en serio, H., ¡la gente en manga corta! -me dice por teléfono.
Otra vez la envidia. Encima, ahora mismo puede que esté allí, pasándoselo de muerte (espero).

A riesgo de pecar de Nachismo (de Nach, a veces más educador que rapper) te lo ordeno: si aún estás en edad de merecer (y no lo has hecho ya), sal de casa. Cambia de ciudad. Cualquiera vendrá bien. A mi gusto, una medianamente grande pero que tenga vida, playa cerca quizás. Hazlo y no te arrepentirás.
Pide las becas que hagan falta, curra, ruega dinero a tu familia, roba, mata, da lo mismo. Eso sí, ni se te ocurra seguir ni un año más chez tes parents. ¿Disgusto? Puede que al principio. Como dice una gran amiga, acostúmbrate, ahora eres tú quien tiene que educarles. No, no es falta de respeto, en serio. Ya te tocará estar en su piel.

Ojo, atiéndeme, que no me refiero a que te tengas que convertir en el típico descerebrado de residencia que no hace otra cosa que ir a fiestas. Que sí, que sí, que vas a follar, no te preocupes, pero para hacer lo mismo que en tu pueblo no te hace falta cambiar de vida. Conoce gente, pero de la buena, de la interesante, de la que sabe de esos rincones de calidad a los que llevarnos, ya sea con la mente o con el cuerpo. Encuentra tus propios amigos (si es que no los tenías antes, lo que sería una necesidad), tus templos, tu refugio... ¡disfruta, joder! Son los mejores años de tu vida.
Y hasta aquí el sermón de hoy, queridos niños.

Y para ti, talibán de las ideas, hater, sí, tú que ya estás de vuelta: ignórame. No escribo para ti. Escribo para mí, porque no me lo creo aún. Si alguien piensa lo contrario supongo que no ha entendido nada de lo que hablo. Pero bueno, ya se irá acostumbrando.

Feliz navidad y hasta pronto.

1 comentario:

  1. Creo que me fui a Paris con un año de adelanto ;/

    :D

    ps. ¿como es la hosteleria guadalajareña? ¿qué pasa, que con la finura de las creperies y las brasseries ya to lo demás, to lo autóctono de la tierra de uno, es casposo? jeje

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